![]() |
| Estoy vendiendo esta mesita de noche y, de regalo, mi antebrazo derecho. |
Vuelvo a aparecer tras años de incógnito, frustraciones a parte, a partes iguales, repartidas y repatriadas. Tuvimos que generar energía a través de lo que venía siendo mi ego malherido y, finalmente, salieron cuatro personas: Hambfre, Plaga, Muerte y otra que se llama M. no sé qué. Hambfre, el primer taipo de esta entrada. Qué recuerdos. La nostalgia de tener un principio de dislexia y mucha prisa por escribir bien seguido. Bien, seguimos. La última vez que hablamos os comenté la muerte de mis amigos, la lengua del imperio y un poco de anatomía de las abejas. Podríamos volver a esos temas muy recurrentes en mi literatura, pero no quiero agobiaros con mi vida. No voy a entregaros el manto de titanio. Esto es mío y para mí, y para mí que no sé muy bien lo que hago.
| Foto del padre de Jeremías, tomada durante el entierro de este último. El pobre home no se enteraba de nada. |
De hecho estoy aquí por órdenes de mi abogado. Es importante que, en caso de detención por crímenes contra la humanidad, haya algún tipo de prueba de que mi cerebro está podrido (reducciones de condena, reducciones de cadena, cadena 100, cadena 84, por ejemplo). La realidad es que todo es cuesta arriba, y arriba más arriba, y de allí ya para abajo. Es un bucle, un ciclo, un ciclomotor de cuatro ruedas porque aún no tengo el carnet. Y ahora le he dado al F12 sin querer. ¿No os molesta cuando pasa eso? Es un poco scary, un poco es cari, cariño, he encogido a los piños. Y ahora no puedo masticar bien. Mi dentadura se ha visto reducida a una hilera finísima de granitos de arena. Ay, la de un pirata es la vida mejor. Me joroba.
Me siento identificado conmigo mismo. Un placer conocerme.
Gracias por todo- dijo él.
