divendres, 22 de novembre del 2013

ZDOB SI ZDUB

Tengo hambre, joder. ¿Qué hacéis?

Chin Chin, Lucy Liu
Ey, mira, que tenía por aquí un poco de tiempo y me he dicho "oye, y si actualizas esto, que lo tienes todo hecho unos zorros, hecho unos hurones, lo tienes todo hecho unos furgones, haz el favor, hombre, que ya huele esto a perros muertos, actualiza, hombre". Jeremías estaba conmigo, pero he seguido hablando solo, porque la vida es para vivirla al límite, tentar a la muerte y sentir como el mundo te abofetea la cara esa de subnormal que tienes. Creo. La cuestión es que aquí estamos de nuevo, nueva entrada al blog. Vamos a seguir como siempre, sin tener puñetera coherencia narrativa. He estado pensando mucho en los proyectos fracasados de este año. Lo discutí ayer noche con Carter y Godefroi. Ellos intentaron empezar un canal de Youtube, pero se ve que no funcionó. No sé por qué, la idea era buena. Consistía en ellos dos contando chistes subidos uno encima del otro, por turnos. A mí me hacía gracia. Quizá deberían haberlo hecho vestidos, puede que por eso les chaparan el canal. Jeremías empezó a dibujar un cómic, pero no cuajó, porque no tiene manos, es un reno, joder, tiene unas ideas de bombero, de etarra, copón. Lo mío tampoco tiró bien. Los imperios de la droga son difíciles de levantar. Por suerte ya ha prescrito. Presciuto. Prosciuto. Ya ha Prosinecki. Pros y contrasineckis. Dejadme vivir.

Que te mueras ya, coño
¿Seguís aquí? Sorprendente. Vuestro aguante por la basura es admirable. Podría aplaudiros si no me diera tantísima pena vuestro incurable caso de morbosidad intelectual. Esto es la muerte cerebral de mi persona, y vosotros venís aquí a regodearos, a restregaros por mi cadáver, a bañaros en mi sangre, a sorberme los órganos. Me dais asco. Le habéis dado la vuelta, cabrones. Deberíais huir de aquí, ahuyentados por la escoria que este blog ofrece, pero no, el propio blog se siente disgustado por vuestra presencia y pretende escapar. Pero cómo va a escapar un blog, si no es un ente físico. Habéis condenado esta entrada a la total y absoluta agonía que es el querer y no poder, la impotencia de la invalidez, me habéis condenado a mí a buscar el máximo número de palabras negativas posibles para definiros. Y ya estoy harto. Me habéis cabreado. Os van a dar por culo. Quizá os guste. Lo celebro. De verdad. No soy tan malo.

Bye bye, mi picolísima mama.